El auge de los emprendimientos, una alternativa en la economía guatemalteca
- 25 sept 2024
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Por: Camila Cano

Foto: Cortesía Mariaglenda Rodríguez
La Universidad Francisco Marroquín, a través del Monitor de Emprendimiento Global (GEM, por sus siglas en inglés) reveló que en Guatemala el 93.9% de las personas entre los 18 a los 64 años consideran que el emprendimiento es una buena opción para generar ingresos, esto debido a la ausencia de oportunidades de empleo en el país.
El informe del GEM explicó que el emprendimiento no es solo el acto de iniciar un negocio, sino que es un proceso que incluye todo lo que sucede desde que alguien piensa en ser su propio jefe hasta que decide cerrar o vender la empresa.
Dicho proceso inicia cuando la idea está en la mente de una persona y se considera un "emprendimiento potencial". Al momento en que se invierten recursos, pero aún no hay ingresos, se clasifica como un "emprendimiento naciente".
Una vez que el negocio genera ingresos durante menos de 3.5 años, se le llama "negocio nuevo". Si ha generado ingresos por más de 3.5 años, es un "emprendimiento establecido".
Sin embargo, si el negocio se cierra, se vende o hay cambios en la administración, se considera un "emprendimiento descontinuado".
Guatemala, superior al promedio latinoamericano
El estudio del GEM señaló que Guatemala tiene la segunda tasa de emprendimiento temprano más alta del mundo (32.4%) y sus tasas en las fases de emprendimiento potencial (46.4%) y establecido (13.2%) son superiores a comparación con el promedio de Latinoamérica.
De manera similar, se estimó que más de la mitad (55.9%) de los guatemaltecos que emprenden comienzan con una inversión menor a Q10 mil.
Además, el 74.8% se dedica al sector de consumo y ocho de cada diez emprendedores (80.6%) atienden a clientes en su comunidad o municipio.
La última cifra resaltó la importancia del comercio local, así como los desafíos económicos que enfrentan los habitantes de los 22 departamentos del país, quienes se ven obligados a buscar alternativas para ganarse la vida.
Huehuetenango: emprendimientos surgen por la carencia de trabajos dignos
Huehuetenango, un departamento situado en el altiplano guatemalteco y a 232 kilómetros de la Ciudad Capital, es un ejemplo de esta situación.
Sus pobladores son testigos de la existencia de empleos con salarios insuficientes, horarios exigentes y escasa flexibilidad, lo que resulta en una baja motivación laboral, altos índices de inmigración y el surgimiento de emprendimientos para satisfacer sus necesidades.
Mariaglenda Rodríguez, estudiante y emprendedora de 21 años, aseguró que en Huehuetenango los empleos exigen largas jornadas laborales y ofrecen salarios por debajo del mínimo, lo cual resulta desalentador para quienes buscan avanzar.
En 2021, Rodríguez comenzó a emprender a través de redes sociales, vendiendo productos que le traían sus familiares que residen fuera del país, tales como perfumes, cremas y lencería.
“Todos tenemos derecho a tener unos ingresos extras porque muchas veces en los trabajos no nos pagan lo justo, no nos pagan lo suficiente”, afirmó.

Foto: Captura de Pantalla
Un año después, al contar con más seguidores en su página, se arriesgó a incorporar más productos y encontró un proveedor de pantalones, los cuales eligió porque eran bastante visuales, atractivos y tenían precios accesibles.
Por otro lado, Rodríguez admitió que, debido a la falta de un espacio fijo para vender y a la escasez de información, su emprendimiento todavía opera en la informalidad.
Informalidad en el emprendimiento: una consecuencia a considerar
En Guatemala, un negocio se considera formal si está inscrito en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), lo que implica la obligación de facturar ingresos y pagar impuestos, además de estar sujeto a fiscalización por parte de diversas instituciones del país.
Sin embargo, las estadísticas del GEM indicaron que el 70.6% de los emprendimientos en fases tempranas opera informalmente; aunque esta tasa disminuye al 42.3% cuando los negocios superan los 3.5 años de operación, lo que sugiere que con el tiempo más emprendedores tienden a formalizarse.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que, en 2024, 2,000 millones de trabajadores serían afectados por la informalidad, y solicitó una mejora en las políticas públicas de todos los países para regular este problema.
Un ejemplo de las consecuencias de la informalidad es el caso de René Villatoro, empresario y comerciante en Huehuetenango. Villatoro ha observado cómo los emprendimientos informales, al no emitir facturas, pueden ofrecer precios más económicos en sus productos.
Como resultado, muchos clientes han dejado de acudir a su empresa en busca de servicios debido a los costos más altos asociados con la facturación.

Foto: Camila Cano
Según la investigación “Radiografía de la Informalidad Laboral en Guatemala” de la contadora pública Debbie Marroquín, es común que en el interior del país la población comercialice productos sin estar registrada ante la SAT, por lo que recomendó implementar estrategias que fomenten educación y capacitación en las personas.
Huehuetenango, al igual que todo el territorio nacional ilustra un dilema el cual involucra a la informalidad, porque si bien es una oportunidad para crecer de manera independiente, también crea un ciclo de competencia desleal que afecta tanto a los emprendedores como a los empresarios establecidos.



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