80 años de lucha: un legado que sigue avanzando
- 3 nov 2024
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Actualizado: 5 nov 2024
Por: Camila Cano

Manifestantes honran la memoria de los mártires universitarios por medio de mantas vinílicas. Fotografía: Camila Cano
11ª avenida, zona 12: lugar de encuentro
Son las 8:47 de la mañana y una ligera brisa empieza a caer en la entrada del Anillo Periférico de la Universidad San Carlos de Guatemala (USAC). Con pancartas en mano, carteles, megáfonos y mantas vinílicas para identificar cada bloque, los presentes están por darle inicio a la Marcha Conmemorativa del Día de la Revolución.
El 20 de octubre de 1944 es recordado en la historia guatemalteca como un movimiento mediante el cual las fuerzas militares y cívicas unieron fuerzas para derrocar al presidente provisorio del país, Federico Ponce Vaides.
Antes de este suceso, hubo diversas situaciones políticas que orillaron a profesionales, estudiantes universitarios, maestros, militares y otros sectores ciudadanos a alzar sus voces contra el régimen dictatorial de Jorge Ubico Castañeda, el cual duró 14 años.
El resultado de dicho movimiento es a lo que muchos llaman «la primavera democrática» y cada año los guatemaltecos salen a las calles a honrar la memoria de los mártires y ciudadanos que hicieron frente a las injusticias que en la actualidad siguen estando vigentes.

Miembros de Codeca reviven las palabras de Jacobo Árbenz. Fotografía: Camila Cano
Calzada Raúl Aguilar Batres de la Zona 12
Es domingo 20 de octubre, el reloj marca las 9:35 de la mañana y los miembros del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) y la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) se dirigen hacia el corazón de la Ciudad Capital.
Además, van acompañados de estudiantes de diversas unidades académicas de la casa de estudios superiores, cuya autonomía fue posible hace 80 años, como consecuencia del periodo revolucionario del cual se está haciendo memoria.
— ¡Por la revolución y la autonomía contestataria! —grita Sergio Cano, miembro de juventudes Codeca. — ¡Estudio y actitud revolucionaria! —contestan sus compañeros, mientras la intensidad de las gotas de lluvia va en progresivo aumento.
Asimismo, la caravana es apoyada por diversos conductores que muestran su respaldo haciendo sonar el claxon de sus vehículos.

Miembros de Codeca y estudiantes de la USAC caminan sobre la 23 Calle de la Zona 12. Fotografía: Camila Cano
El Trébol: “¡Qué llueva! ¡qué llueva!”
Son las 9:55 de la mañana y los jóvenes protestantes gritan: “¡Qué llueva! ¡qué llueva! ¡el pueblo no se ahueva!”, desafiando las condiciones climáticas que los forzaron a usar sombrillas y comprar capas para resguardarse de la lluvia.
Algunos otros integrantes solo dejan que las gotas mojen sus cabezas, ropa e incluso celulares mientras instan a la población a sumarse al movimiento y así «exigir mejores condiciones de vida, ya que aún queda camino por recorrer».

Bajo una fuerte lluvia, los jóvenes manifestantes llegan al Trébol. Fotografía: Camila Cano
Zona 1: distintos sectores unidos bajo el mismo propósito
A las 10:46 de la mañana el grupo de jóvenes universitarios se encuentra con otra caravana de manifestantes, quienes iniciaron su trayecto en la Avenida Bolívar, una de las más importantes de la Ciudad Capital.
El bloque está conformado por el Sindicato de Trabajadores, estudiantes de la Facultad de Derecho y la Escuela Superior de Arte de la Usac, además de contar con la presencia de integrantes del movimiento político “Winaq”.
La fuerte lluvia aumenta al igual que la cantidad de personas sumadas al movimiento; una vez juntas las agrupaciones, enfilan su andar hacia el ‘Paseo de la Sexta Avenida’, unidas con un objetivo en común: rememorar la hazaña histórica del 20 de octubre.

Bloque de sindicatos entrando a la Zona 1 de la Ciudad Capital. Fotografía: Camila Cano
Sexta Avenida: Árbenz, el soldado del pueblo
El reloj marca las 11:11 a.m y la marcha es contemplada por los trabajadores de los locales establecidos a lo largo de la 'Sexta Avenida' y por vendedores ambulantes que aprovechan la coyuntura para vender pañuelos rojos con la leyenda: «Árbenz, el soldado del pueblo».
Tras derrocar el gobierno de Ponce Vaides (el cual duró 108 días), se constituyó la Junta Revolucionaria, la cual fue representada por el capitán (y futuro presidente de la república) Jacobo Árbenz, el mayor Francisco Javier Arana y el civil Jorge Toriello Garrido.
Árbenz, con el respaldo de campesinos, obreros, maestros y estudiantes gana las elecciones celebradas en 1950 y propuso reformas agrarias como plan de renovación en las estructuras judiciales de Guatemala; sin embargo, debido a esto sufrió un golpe de Estado que lo orilló a renunciar y posteriormente a exiliarse del país.
Décadas después el sonido proveniente de las gotas de lluvia al caer en el suelo es eclipsado por un fuerte ruido que retumba en el centro histórico de la Ciudad Capital: es la multitud honrando el nombre y lucha de Jacobo Árbenz, cuyo rostro sigue siendo símbolo de resistencia y revolución.

Jacobo Árbenz: ícono de lucha y revolución. Fotografía: Camila Cano
El Portalito: el sitio de comercios marcado por la historia
Cuando el reloj indica que son las 11:30 de la mañana se hace una pausa en el enigmático ‘Pasaje Rubio’ para honrar la memoria de los mártires universitarios Rogelia Cruz, Juan Zea y Oliverio Castañeda de León, quien fue asesinado en la entrada de ese mismo lugar un 20 de octubre de 1978, minutos después de concluir su discurso con la célebre frase: “ellos pueden matar a nuestros dirigentes, pero mientras haya pueblo, habrá revolución”.

Flores y velas adornan la placa de bronce en memoria de Oliverio Castañeda de León. Fotografía: Camila Cano
La caída de diversos líderes a lo largo de la historia no ha sido en vano, pues marcaron el corazón de miles de guatemaltecos que aún salen a las calles exigiendo libertad y justicia.
Con el sonido de la continua lluvia de fondo, Bayron García, representante de la Escuela de Historia en la Usac, toma el megáfono para expresar su postura «firme y clara» ante la «criminalización y despojo» por los cuales está atravesando la casa de estudios:
—Nuestros compañeros, docentes, trabajadores y demás comunidad universitaria también están siendo perseguidos. Como jóvenes integrados en asociaciones y colectivos, estamos aquí presentes formando un bloque unido para el rescate de nuestra universidad—sin inmutarse prosigue—sabemos que este es el camino para que vuelva la academia en nuestra universidad. Sin democracia y sin libertad no va a haber una academia y un avance para el pueblo—.
La Plaza de las Niñas
Son las 11:45 de la mañana y los bloques culminan su recorrido en la Plaza de las Niñas, mejor conocida como ‘La Plaza de la Constitución’, lugar que ha sido testigo de hechos históricos, luchas y cambios de gobierno, siendo uno de estos la toma de posesión de Juan José Arévalo Bermejo el 15 de marzo de 1945, como logro de la revolución.
La lluvia persiste, así como el proceso de cambio que inició hace 80 años y aún no ha llegado a su fin.


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